lunes, 13 de agosto de 2012

Tu saliva

-Cierra los ojos... y abre tu boca...- susurran mis labios. Me miró desconcertado, ni yo supe que ocurrió en ese momento... Hasta que introduje mi dedo en tu boca. En esa cavidad cálida, suave... y dulce. Tan dulce como el atardecer. Lo lamiste con ternura y placer... Y al escapar de tus labios de bombón habia un pequeño y destellante fluido tuyo... Tu saliva. La observé, tratando de decifrar tus sentimientos en ella. Lo metí a mi boca y me sonrojé, ¿Qué pensaba? ¿Qué era ese relámpago mudo que recorria el corazón hasta hacerlo enloquecer? ¿Sus emociones? La boca se llenó de una miel que nunca antes me imaginé... Desconcierto. Calor. Dolor. Caricias. Enojo. Lujuria. De alguna manera supe... Que estabamos conectados. -Me gustó - me dijiste. -Lo siento...- y era la verdad, probar una parte de su esencia sin un contacto directo de su boca fue uno de los placeres menos esperados... A la vez más intenso. A la vez más fuerte. Una colisión de emociones escondidas en un cofre tabú. -Me voy- dije. Porque tan sólo la seducción de la salofilia era algo que no esperaba que él entendiera y yo no estaba dispuesta a ofrecer una morbosa explicación... -¡Espera! Una vez más... antes de irte- Suplicó con un brillo asomandole en los ojos. Y me di cuenta que ambos estabamos enfermos de amor...

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Que intenso post!

sergei dijo...

wComparto la opinión anterior. Es muy intenso y a la vez muy liberador compartir estos placeres prohibidos que uno guarda muy dentro de si.